

Estas son algunas vistas de la parte de afuera del apart hotel. Tenían un parque pequeño pero bastante lindo y una huerta cerca de la entrada principal


Estas son algunas vistas de la parte de afuera del apart hotel. Tenían un parque pequeño pero bastante lindo y una huerta cerca de la entrada principal

Para la cena, pedimos una picada (es la opción principal). En la bandeja no parece mucho, pero no pudimos comer ni la mitad, es una pila bastante compacta de quesos y fiambres muy variados. La acompañé con cerveza Quarryman, una cerveza artesanal local que homenajea con su nombre a los canteros y picapedreros de Tandil.

Estuvimos en Epoca de Quesos, un lugar de paso obligado en Tandil. Tienen un gran salón de venta de quesos, fiambres y otros artículos regionales e importados, y también se puede comer allí para probar las especialidades.

Al salir del cerro del vía crucis, fuimos a tomar un café antes de volver caminando para el apart.

La primera foto muestra más de cerca las ofrendas de pañuelos que comenté en la entrada anterior, pero también deja ver una pequeña réplica de hermita nazarena al fondo. Está dedicada a San José.

Hicimos el ascenso por las estaciones del Vía Crucis. En cada una había un grupo escultórico representando la escena correspondiente. El camino iba por la ladera de un cerrito, empedrado, y rodeado por un bosquecillo de eucaliptos. Al final, en la cima, se yergue un altísimo Cristo crucificado, rodeado de exvotos, placas de agradecimiento y una ofrenda que no he visto en otras partes: en la barandilla que rodea la plataforma de su base, cientos de pañuelos atados, de todos los colores.

Otro día lluvioso hicimos el ascenso del Vía Crucis. También está en un pequeño cerro. Como es una especie de escalera, no llevamos el cochetio, sino que portamos a la bebé en la Wawita.Aquí vemos fotos del inicio. La tercera es de una capilla que hay casi al principio, sobre una réplica de la gruta de Santa Bernardita en Lourdes.