Buenas noches a todos.
Hoy nos reunimos para celebrar (con atraso) el cumpleaños número 19 de Helena, el decimonono. Y aunque cada vez empiezo la escritura de estos discursos con menos ganas, “la gente” lo sigue pidiendo... y yo cedo, porque me debo al público. Le veo menos sentido a medida que ella crece y se vuelve más adulta, adquiriendo su propia voz. Pero después de oir sus palabras en el festejo de cumpleaños con sus amigos, me parece que, justamente, esa voz es más apropiada para sus pares que para nosotros.
Una vez más, este año trajo cambios. El año pasado habíamos presentado a un novio, pero este año, poco después de arrancar con el CBC en la UBA, se separó de Naím. Otro gran cambio fue ese: empezó el Ciclo Básico para ingresar a la carrera de Química en la UBA, en nuestra querida Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. El año pasado su orientación vocacional terminó con la duda entre esta Licenciatura o la de Relaciones Públicas en la UADE. Un espectro muy amplio... Finalmente se decidió por esto gracias a la experiencia de ir a la Semana de la Química, una actividad de divulgación orientada a secundarios que se hace una vez por año. Insistí para que fuera, y ahí tuvo oportunidad de ver cosas interesante y hablar con alumnos de la carrera, tomar contacto con el ambiente de Exactas y entender mejor cómo sería cursar ahí, y qué futuro laboral podría tener.
Así que allá fue, iniciando el recorrido con los trámites de inscripción el año pasado y empezando este año con la cursada. Terminó bien las tres materias en que se anotó para el primer cuatrimestre, aunque necesitó alguna ayuda extra (nuestra y de un profesor particular) para Análisis Matemático. Se acostumbró a viajar a Ciudad Universitaria casi todos los días, se encuentra a gusto con los compañeros y los espacios del Pabellón 2 y esta semana empezó a cursar las tres materias del segundo cuatrimestre.
Nos queda la incertidumbre acerca del futuro de la UBA, sobre todo de Exactas, en los próximos tiempos. La primera mitad del año estuvo marcada por paros frecuentes, y ésta perfila igual... o peor. Pero, como le dije más de una vez, hay que aprovechar la Facultad mientras dure.
Por lo demás, sigue con teatro: su segundo año en Timbre 4, y está muy contenta y entusiasmada con la obra de fin de año. Sigue con acrobacia en telas, ya ni sé cuántos años pero también muy a gusto en la actividad. Y sigue con las clases de inglés, donde está por dar el examen para el First Certificate, con lo que cerraría un gran ciclo.
Sus vacaciones de invierno, después de dar el final, estuvieron llenas de actividades, aunque casi ninguna fue con nosotros. El día de su cumpleaños almorzó con los abuelos (y Alejandra) y a la noche festejó con sus amigos en un bar, donde nos quedamos hasta última hora para ver y asegurarnos de que todo estuviera bien. El lunes siguiente, celebramos con una merienda increíble en el Palacio Duhau, algo que Helena venía pidiendo desde hace como un año, y después una sala de escape (de la que no conseguimos salir a tiempo).
Podríamos decir que la única constante es el cambio, pero hay más cosas constantes en relación con Helena. Siempre estamos orgullososo de sus logros pero, sobre todo, de su empeño y esfuerzo por lograr sus objetivos. Y siempre seguimos apoyándola en lo que emprende, aunque a veces no estemos de acuerdo y pensemos que “es una mala idea...”.
Y ahora nos preparamos para ir a Europa y dejarla sola en el departamento por tres semanas... Veremos si Alejandra logra terminar el viaje sin volverse a la mitad.y si Helena puede seguir su cuatrimestre de estudios sin nuestra presencia.
Para cerrar, los invito una vez más a brindar por la carrera universitaria. ¡Brindemos por la vida, por una vida llena de amor y aprendizaje, para nosotros y nuestros hijos!