sábado, 5 de abril de 2008

Cocina de autor


Otra noche fuimos a comer a un restaurante de cocina de autor. El lugar era muy agradable, tenía todo el aspecto de un pedazo de Palermo Soho transplantado a Tandil. Pero eso sí: las porciones eran con la idiosincracia tandilense, no pudimos terminar los platos. Comí unos ñoquis de batata espectaculares. Contra mis predicciones, Helenita se portó muy bien y durmió casi todo el rato.

Cerro Centinela 2 - la piedra centinela


Esta es la famosa piedra centinela, erguida como vigía del valle que se extiende al pie del cerro. Como en todos los cerros que vimos, pudimos disfrutar una hermosa vista, aunque lloviznaba de a ratos.

Cerro Centinela - mini trekking


Otro día lluvioso fuimos por la tarde al cerro El Centinela. No pudimos subir, porque la aerosilla estaba cerrando. Pero hicimos un pequeño circuito de trekking para ver la piedra que da nombre al cerro, de la misma época que la famosa piedra movediza.

Escenas del apart 2



Estas son algunas vistas de la parte de afuera del apart hotel. Tenían un parque pequeño pero bastante lindo y una huerta cerca de la entrada principal

jueves, 3 de abril de 2008

Epoca de Quesos II - Cena


Para la cena, pedimos una picada (es la opción principal). En la bandeja no parece mucho, pero no pudimos comer ni la mitad, es una pila bastante compacta de quesos y fiambres muy variados. La acompañé con cerveza Quarryman, una cerveza artesanal local que homenajea con su nombre a los canteros y picapedreros de Tandil.
El lugar es una vieja posta de carretas de la época colonial, lo reciclaron pero dejando lo que pudieron del original, para recordar la historia.
Helenita se despertó para los postres, y probó la tarta de frambuesa, que le gustó mucho.

Epoca de Quesos I - Salón


Estuvimos en Epoca de Quesos, un lugar de paso obligado en Tandil. Tienen un gran salón de venta de quesos, fiambres y otros artículos regionales e importados, y también se puede comer allí para probar las especialidades.

Decoracion


Al salir del cerro del vía crucis, fuimos a tomar un café antes de volver caminando para el apart.
Entramos en un lugar con decoración bastante curiosa para una confitería.
Tenía un sector con varios sillones y mesas bajas, completamente heterogéneos. Una gigantesca araña iluminaba y engalanaba el techo.
Helenita estaba muy inquieta y quería agarrar todo: tazas, menúes, teteras, cucharas... lo que estuviera al alcance.