jueves, 21 de febrero de 2008

¡Cuántos muñecos!




Acá, perdida en medio de todos los muñecos, está Helena jugando en la cuna. Parece una más...

Hamacándose



Ahora Helenita está muy cómoda sentada, así que Alejandra pudo llevarla por fin a las hamacas. en el parque hay hamacas para niños de dos tamaños, y en las más chiquitas la bebé queda muy bien. Estas son fotos de dos días distintos, en dos sectores de juegos.

domingo, 17 de febrero de 2008

Sentada con las visitas


Una tarde de sábado, con la visita de la tía Camila y la primita Jazmín, Helena se sienta en el piso con el almohadón
detrás, por las dudas. Ya se queda mucho tiempo sentada, y así se divierte más. Tiene más ángulo de visión y más libertad de movimientos.

Primeras fotos en la cuna


Y ya tenemos las primeras fotos en la nueva cuna funcional. En la primera vemos a Helena durmiendo a pierna suelta (literalmente), disfrutando la enorme amplitud que tiene.
En la segunda, en una visita de Agustina, la probó... aunque no le parece que sea para dormir, encontró que era mucho mejor aprovechar la baranda para darle la vuelta caminando.
Por suerte, nuestra hijita se adaptó muy bien y sin problemas a dormir en esta cuna. Ahora duerme en su cuarto, del otro lado del pasillo. Si bien muchas noches tenemos que levantarnos más de una vez a colocarle el chupete, en general duerme bien.

Con Agustina



Acá tenemos dos fotos de momentos compartidos con Agustina: una con la abuela y otra en el cambiador de Helena. Ya las dos son más grandes y empiezan a reconocerse. Va a ser un dúo...

Visitas


Le iba a poner "Visitas de miércoles" pero sonaba feo...
Un miércoles por la tarde, aprovechando que yo me quedé en el trabajo más tarde para jugar paddle, vinieron la abuela Isabel, la tía (abuela) Alicia y Pochi. Compartieron un largo rato con Helenita, la vieron jugar y comer y la elogiaron mucho.
Como siempre que hay visitas, ella se portó bárbaro.

Despedida del catre


...Y esta es la última foto que le sacamos en el catrecito.
Nos entregaron la cuna funcional, con sólo unos veinte días de retraso respecto de la fecha prevista.
Y así llegó el momento de la despedida y de la adaptación al nuevo espacio para dormir.
El catre es muy lindo, pero ya le quedaba chico. Ahora que se sienta y se mueve mucho más, nos preocupaba que en cualquier momento saltara por el borde (¡qué padres exagerados!). Ahora el cuarto quedó más vacío, según Alejandra, y con más lugar según Carlos.
Desarmamos el catre y está a la espera de que lo devolvamos, para que en algún momento pueda disfrutarlo otro bebé... Nuestra nena ya es grande.